Hace como un mes conversábamos en mi trabajo
sobre como uno de mis colegas vivía atado al recuerdo de un ex-amor cuando percibía
la fragancia de un perfume de la usanza de esta persona. El efecto de dicho
perfume sobre su psique era tal que, en una ocasión al percibir la fragancia,
agarro la mano de la joven que la usaba. Un impulso directo a la memoria y
sobre todo al corazón.
En
mi caso particular, siempre he experimentado la nostalgia que se relaciona con
los olores. Desde niña sabía que un olor particular despertaba en mi, recuerdos
particulares y me servían para transportarme de nuevo al lugar y al momento con
tan solo percibir su aroma. Con el paso de los años este conocimiento me sirvió
de estrategia para vincular acciones a sentimientos particulares y así podía
volver a experimentar el recuerdo de una manera más vivida y tangible.
En
el 2017 cuando visité Paris por primera vez quería que esa experiencia fuera
inolvidable. Recuerdo que al caminar por las calles siempre percibía un aroma
particular, en ese primer viaje el olor de Paris era embriagante, no sé si por
mi emoción al visitarla, el hecho de que cumplía un sueño o porque era
primavera y es posible que el aroma de las flores inundara la ciudad. Me embarqué
a la tarea de encontrar ese aroma, buscaba en los gift shops algo que fuera
semejante y realmente encontré un perfumito que encerraba ese olor.
Dado el conocimiento que tenia del poder del olfato, me sentaba en las
tardes brevemente a oler ese perfumito y relacionar esa experiencia con su
aroma. A grabar ese momento no solo en mi mente, sino también en mis sentidos,
y al final el experimento funcionó. Cuando percibo la fragancia de ese perfume
vuelvo a 2017, vuelvo a Paris, a esa sala, a esas calles a ese sentimiento de
maravilla que experimente. A ese amor por cumplir sueños y vivir experiencias
anheladas. A esa libertad.
Inocentemente otro perfume, el que me regalaron, también me transporta a
esa ciudad, pero a un día muy particular. Un momento especifico. Esto fue sin
querer, esto fue el corazón que hizo que se grabara. No he querido acabar ese
perfume precisamente para no borrar el recuerdo de aquel día, que quedo tan
marcado en mi alma.
Hablando tanto y pensando tanto en el tema de los olores, hasta me
prestaron el libro "El Perfume" y realmente me identifico mucho con
el protagonista y su amor por las fragancias, aunque en el caso de Jean
Baptiste Grenouille su amor raya en obsesión dañina. Pero bien, continuando
conmigo, el finde pasado, mis planes no salieron como quería. Tenía una agenda
y la vida me cambio el rumbo, sin embargo, este ligero detalle hizo que me
ocurriera una maravillosa coincidencia. Tu perfume.
Un
señor se cruzó en mi camino, y llevaba tu fragancia. No sé en qué año olías así,
pero eras tú. Increíblemente fue tóxico ese efecto, me transporté, volví a ti
de una forma que no esperaba. No es un perfume común. Me quede pensando en si
me acercaba o no para preguntarle cuál era su fragancia, pero lo deje ir. No
fue sino hasta que me lo volví a encontrar que dije, esto es una señal de Dios
y le cuestioné.
El
olfato es un arma poderosa, tiene esa habilidad para teletransportarnos hacia
otros tiempos. Hacia los confines de la tierra y más allá de lo conocido. Volví
a ti ese día y me llené de nostalgia, recuerdos y felicidad Tengo tu aroma guardado en una parte de mí a la que no tengo acceso a voluntad pero ahi está guardadito y bien conservado para cuando tu perfume y mi nariz se vuelvan a encontrar.